EL LATINAJO DEL DÍA: Snob (esnob)

¿Qué pasa?, ¿no es una palabra latina o qué?.

Hombre, suena a inglés como club, hot dog, loft, stop,… Incluso nos aparece en los diccionarios como un anglicismo:

El término es de origen dialectal inglés, con el significado de «zapatero remendón» —supuesta adaptación del gaélico escocés snab— y, por extensión, una persona de clase social baja o humilde. WIKIPEDIA dixit.

Pues no, lo que pasa que el inglés es una lengua imperialista y se lo quiere apropiar todo. Y de eso nada. Tiene un origen mucho menos prosaico, más bonito, como nos cuenta un personaje de la talla de Ortega y Gasset. Continue reading

Étimos curiosos: UEBOS

                                                      Hoy le hemos tomado prestada esta entrada a unos amigos (Ricardo Soca y La palabra del día) que espero os resulte curiosa:

Que los huevos los ponen las gallinas es algo que cualquier niño sabe. Y cuando crece un poco, comprende que las demás aves también los ponen, y en la adolescencia se entera de que los huevos de las aves son el equivalente de los óvulos de las hembras de los mamíferos, la mujer incluida, por supuesto. Continue reading

EL VETERANO VETERINARIO, EL NAUFRAGO NAUSEABUNDO Y EL MARIDO MARIACHI

¡Qué cosas tiene el lenguaje! Ya hablamos en otra ocasión de la relación entre el menisco y la menopausia. Veamos hoy otros curiosos parentescos como los que aparecen en el titular.

El VETERINARIUS era el encargado de mirar por la salud de los VETERINA, los caballos que ya no eran jóvenes y se utilizaban de animales de carga, igual que se llaman VETERANOS a los soldados ya entrados en años que no valen para la guerra. De la misma raíz  tenemos a  los VETUSTOS, a losVEJESTORIOS  y a los INVETERADOS que no saben hacer otra cosa sino ENVEJECER y AVEJENTAR en la VIEJA VETUSTA.¿Se acuerdan ustedes de la NAO Santa María? Pues eso, la NAVE NAUTICA cargada de NAUTAS, que no de ARGONAUTAS ni de ASTRONAUTAS que surcaba los mares NAVEGABLES con el miedo de convertirse en NAUFRAGOS, miedo que a algún NAVEGANTE le provocaba verdaderas NAUSEAS que podrían llegar a provocar un olor NAUSEABUNDO . Por cierto, esas nauseas le venían por estar en la MAR, o sea, por MAREARSE.

¡Y vamos con los MARIACHIS, ándele!. Busquemos en el latín: MAS, MARIS era el enunciado de la palabra para designar al varón; de su diminutivo, MASCULUS, nos aparecen vocablos evolucionados como MACHO, MACHOTE o MACHISMO y por la vía culta, MASCULINO y EMASCULAR (no, no significa lo que estáis pensando; es un sinónimo fino de  «capar»). Y del genitivo aparece  en latín  MARITUS, «marido»  y MARITARE, «casarse» , que en castellano se ha quedado en MARIDAR , que utilizamos sólo para platos y vinos, que está de moda eso del MARIDAJE (en cambio, franceses e ingleses, para casarse utilizan su latín marier y to marry).

Ya, ya, muy bonito, pero los mariachí, ¿qué, dónde andan? Pues en Jalisco, no te rajes: cuando las familias chic mejicanas celebraban un bodorrio, o sea, un MARRIAGE en francés, ellos pronunciaban mal el galicismo y lo convertían en un MARIACHI, nombre que quedó para designar la música que acompañaba ese botellón familiar.

Bueno, mis cuates, ahí mismito les dejo hasta la próxima, ya volveremos a jugar con nuestra amiga la etimología.

Entre mi menisco y tu menopausia….

¡Vaya título para la primera entrada del año!.

Iniciamos el año con una nueva sección: vamos a jugar con la etimología, esa parcela que trata del origen de las palabras y sus curiosidades. Parentescos raros, familias léxicas más extrañas que la familia Adams, con el telón de fondo del latín y el griego.

Lo que de hoy en adelante aquí os exponemos lo podéis encontrar en diferentes lugares, libros especializados y páginas web; os recomiendo el de Fernando A. Navarro, Parentescos insólitos del lenguaje, de ediciones del Prado. Espero que os guste.

Bueno, al lío. ¿Qué tendrán que ver esas dos palabras tan diferentes?. Mis alumnos de 4º dirán que las dos empiezan por -MEN. Pues sí, por ahí van los tiros. Los indoeuropeos utilizan esa raiz, *MEN-/MON-, para hablar de la LUNA (sí, sí, el inglés MOON y el alemán MOND vienen de aquí). Los griegos a la media luna la denominaban con el diminutivo MENISKOS, o mejor dicho, a la luna al comienzo del cuarto creciente; los que sufrimos de la rodilla sabemos bien la forma de croissant (creciente) que tienen esos pequeños amortiguadores que se intercalan entre la tibia y el peroné.

Vale, diréis vosotros. Ya has explicado lo del menisco, pero… ¿y lo de la menopausia?. Podría haber puesto también MENSTRUACIÓN, o TRIMESTRE, o simplemente MES. Ahí va la relación: diferentes culturas señalaban del mismo modo unidades de tiempo como el día, término que nos lo presta el Sol, y el mes, marcado por el ciclo lunar de 28 días, desde una luna llena hasta la siguiente. Y utilizaron la raiz indoeuropea *MEN-, que pasó al latín para la palabra MENSIS y de aquí a las diferentes lenguas romances (mois, mese, mès, mes..).

El griego nos ha proporcionado numerosos términos ginecológicos emparentados con *MEN- en el sentido latino de «menstruación», flujo mensual, como MENOPAUSIA, con el elemento «pausis», terminar, y otros más complicados como DISMENORREA, MENARQUÍA o EMENAGOGO, que ya son para sacar nota.

Y hasta aquí la primera entrega de Etimologías a la carta. La semana que viene os diremos por qué motivo los PEDIATRAS siempre son unos PEDANTES y todos los BACILOS, unos IMBÉCILES. Ahí queda eso, vayan ustedes pensando en ello.