A TODO UN CLASICO, IN MEMORIAM.

Andaba yo este verano por esos mundos de Dios(es) cuando me enteré de la muerte del gran Javier Krahe. Hace cuatro años también me pilló la muerte de otro grande, Facundo Cabral, de viaje allende los mares. Casualidades de la vida, o de la muerte.

Tuve la ocasión de escuchar a Krahe las navidades pasadas en  un garito de León y entre toses y risas nos hizo pasar una velada inolvidable. En este blog hemos usado de él en alguna ocasión y no podíamos dejar pasar la oportunidad que nos brinda http://portalclasico.com  para homenajearle.

Ahí va eso, para todo un clásico, in memoriam.

Homenaje a Javier Krahe. La otra versión de la Odisea

No cabe duda de que los clásicos han inspirado a infinidad de escritores y poetas, desde los Góngoras y Quevedos, pasando por el Romanticismo y hasta Borges, Antonio Prieto y Aute. Carece de sentido intentar abarcar aquí las épocas en las que han tenido presencia o los artistas de cuya poesía asoman; de modo que aquí mencionaremos sólo a uno: un poeta que forma parte de ese grupo en que pervive la leyenda clásica —lo cual no es decir mucho—, pero uno de los inadvertidos, un poeta disfrazado de cantante cuyo nombre y talla siempre han sido evocados junto a una sonrisa, y cuya trayectoria profesional jamás se ha apartado de lo singular.

Carátula de La Mandrágora
Javier Krahe ha sido compañero de micrófono de Joaquín Sabina y Alberto Pérez en la que muchos llamanla época dorada, en la Mandrágora; cuando cerrarón el local, no dejó de actuar, casi siempre en solitario; pocas veces vería huecos entre el público de sus actuaciones, y su ritmo de trabajo de cara al público era agotador, con actuaciones muy seguidas, incluso diarias, durante más de 30 años, en locales muy conocidos por ello como el Café Central o la Sala Galileo de Madrid. Eso durante las tres estaciones más frías del año porque, como se ha visto hacer a pocos cantantes, se tomaba religiosamente unas vacaciones en los meses estivales, de la que con frecuencia salían, según contaba en sus actuaciones, letras de nuevas canciones. Y como sucede con muchos cantautores, la música que acompañaba sus letras era poco más que acompañamiento para su poesía, aunque la melodía fuera precisamente lo único inmutable de éstas, siendo responsable el propio Krahe de modificar in situ y sin previo aviso la letra de sus canciones, como si sus composiciones no tuvieran ningún valor o fueran tan flexibles como se quisiera, dándole a sus letras una improvisación más propia del Jazz que de los recitales.

Javier Krahe

A menudo, antes de cantar una canción, le contaba al público cómo se le había ocurrido escribirla: se subía al escenario con los músicos que le acompañaban y se llevaba un vaso largo a la boca, del que sorbía pausadamente para humedecerse la voz; se pasaba la mano por la cara, rápidamente, de arriba abajo, aprovechando para mesarse la barba, y se ponía al otro lado del micrófono. Comenzaba a charlar consigo mismo, para el público, y contaba cómo, en un día de sol, en su casa del sur, acostado en una hamaca y con un vaso de algo en una mano, cogía un libro: la Odisea de Homero. Entonces, tal vez, le hablaba al público de su infancia, de la suya propia, sus traspiés por la escuela, o sus primeros años en la universidad; de cómo le habían obligado a leer grandes tostones de la literatura clásica, a leerlos, no a entenderlos; siempre con cara de gran asombro, como si aún percibiera las anécdotas desde su yo infantil, pero siempre serio; desenfadado, serio y tranquilo. Y puede que terminara con su introducción: «vamos a empezar con una que ya tiene bastantes años, que sucede hace 2700 años; en la parte de Grecia…. Acompañada con un coro de lobos de mar. Va en jónico… en corintio… ». Comenzaban primero entonces los instrumentos, la guitarra de Javier López de Guereña, o quizás una cuchufleta, el silbato de las chirigotas, o tal vez Andreas Prittwitz le daba el pie a Krahe:

«No sé cuál es más bella si
la mar, la vela o la estrella y
las tengo al navegar,
las tengo al navegar,
las tengo al navegar,
la vela, la estrella y la mar.

Yo como Ulises he sido
de Penélope el marido
y me alejé de esa joya
por unirme a Agamenón,
que iba a la guerra de Troya,
¡me pedía el cuerpo acción!»

Así comenzaba la conocida canción de Ulises, que tras idear el ingenioso caballo de madera y el furibundo Aquiles, vuelve rumbo a Ítaca.

Javier Krahe
«Fueron diez años
y me volví para casa
puse de Ítaca el rumbo
y ya sabéis lo que pasa
dando un tumbo y otro tumbo
Y ¿qué queréis que uno haga
si al primer tumbo me tumbo
en el lecho de una maga?
»

y tras pasar por Calipso y Circe, llega a las costas de Polifemo:

«Sopla un viento contrario
y doy con un sanguinario
cíclope vil, Polifemo.
Aunque me tuvo a su antojo
era un borracho y un memo.
Le clavé un palo en el ojo.
“Nadie”, gritaba, “me ciega”,
Nadie gritaba: “acusica”.
Con Poseidón no se juega
y naufrago hacia Nausica.
»

para, finalmente, llegar a Ítaca y darle un nuevo final, más verídico y también feliz, a la historia.

«Ítaca al fin, veinte años,
Ítaca al fin, no son nada,
unos cuantos desengaños
y es el mar agua pasada.
Me disfracé de mendigo,
vi a Penelope casada
con un antiguo enemigo.
Y ahora soy un ex marido,
y un ex padre, y he sabido
que guardó un tiempo mi ausencia
bordando, que era un primor,
que se agotó su paciencia,
que rompió su bastidor.
En uno de sus repentes
y a uno de sus pretendientes
parece ser que le dijo:
“Padre serás de mi hijo
y tendremos otros varios.
Ulises, si es que regresa,
se llevará una sorpresa,
me lo dictan mis ovarios.”
Y ahora, perdido mi rumbo,
ahora voy adonde sea.
Un tumbo doy y otro tumbo
y prosigo mi Odisea
en otras tristes canciones
sólo Hermes y Atenea
comparten mis libaciones.
No sé cuál es más bella si
la mar, la vela o la estrella y
las tengo al navegar,
las tengo al navegar,
las tengo al navegar,
la vela, la estrella y la mar.
»

Javier Krahe
De esta manera, el ínclito y maravilloso, el de los dedos vertiginosos, el rock duro de Javier Krahe, en palabras de Joaquín Sabina, jugaba con la ironía y la crítica, pervertía la seriedad con sus canciones, desdibujaba la línea existente entre el humor blanco y el negro; sus cuentos podían recordar a los de los fabulosos Les Luthiers, y los escribía a base de versos y ripios cargados de un lirismo feroz que compartía con su compañero de letras, Georges Brassens. El pasado 12 de julio falleció, y desde aquí queremos recordar su persona con esta canción, Como Ulises, que tanto se ha usado en las aulas para presentar al poeta de poetas.

Maestro Krahe, SIT TIBI TERRA LEVIS. Descansa en paz, o no, que tiene que ser muy aburrida, y a ti te iba más la caña, ron de caña. Y si es en Itaca, mejor que mejor, o con las sirenas, o con Calipso, incluso con Circe, que era más viciosa.

Os dejo aquí el enlace para poder ver el video de esta curiosa canción:

Jasón y sus argonautas cabalgan de nuevo

 

Tomamos prestada de nuestros colegas del magnífico blog LA TUNICA DE NESO la siguiente noticia, que esperamos se haga pronto realidad:

La Paramount trabaja en un nuevo remake de “Jasón y los argonautas”:

argonautas

Según la información recogida en la web The Tracking Board, Paramount Pictures estaría desarrollando ya un proyecto para llevar próximamente a las pantallas una nueva versión de “Jasón y los argonautas”, la mítica película dirigida en 1963 por Don Chaffey.

Susan Landau figuraría al mando del proyecto en la producción, mientras que el guion le habría sido encargado a Christopher Hollier, conocido por su participación en trabajos como Elementary, Alias o 666 Park Avenue.

El film de 1963 es especialmente recordado por los efectos especiales de Ray Harryhausen, destacando sobre todo la legendaria secuencia de la lucha a espada con los esqueletos.

La Fox ya inició en 2008 un proyecto titulado The Argonauts, que pretendía aprovechar el auge que estaba experimentando el género “de espadas y sandalias” y que iba a culminar con el remake de “Furia de Titanes” de la Warner Bros., pero el proyecto no tuvo desarrollo y quedó estancado.

 

La trama de la película gira en torno al relato clásico de la expedición de Jasón y sus hombres a la Cólquide en busca del vellocino de oro. Jasón inicia este viaje con el objetivo final de recuperar el trono de Yolco y desterrar a su tiránico tío Pelias. Por el camino tendrá que sortear numerosos peligros y amenazas, tales como las peligrosas harpías, el gigante de bronce Talos, la temible hidra de siete cabezas o la ya mencionada lucha contra los siete esqueletos.

Recordemos una de sus escenas más memorables. ¡Ojo a los efectos especiales!:

https://youtu.be/MOZK4MiIMZM

Los héroes del cómic no son tan modernos

El origen divino de nuestros superhéroes favoritos

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Hoy también tenemos héroes cuya habilidad es lanzar flechas con enorme precisión. Image Getty

En los últimos años, incluso el más ardiente fanático de los libros de cómic se ha tenido que preguntar si es que había demasiadas películas de superhéroes en su cine local. Por cada largometraje de “Iron Man” o “Los Vengadores”, ha habido un par de no tan buenas de “Los 4 fantásticos” y suficientes “Hulk” dudosos para machacar al espíritu más rígido.

Los estudios siguen haciendo estas películas porque saben que las audiencias irán a verlas, incluso si los héroes son un árbol y un mapache.

Así que la pregunta que esto suscita es, ¿por qué nos atraen tanto las historias de superhéroes? ¿Y desde cuándo? La respuesta a la segunda pregunta es más breve que la primera: los superhéroes han existido desde siempre, antes de la escritura y en todas las culturas para las cuales podemos encontrar pruebas.

Fionn mac Cumhaill construyó la Calzada del Gigante en Irlanda del Norte y Gilgamés batió a Humbaba en Mesopotamia.

Rama fue expulsado de Ayodhya, en India, mientras que Beowulf mató a Grendel y a su madre en Escandinavia.

Y esto, antes de los antiguos griegos, quienes produjeron una gran cantidad de héroes a la altura de cualquier colección de Marvel o DC.

 Currículum básico

Las reglas sobre qué características debe tener un súper héroe son bastante flexibles.

 Superman es un alienígena antecedido en casi dos milenios por el sátiro asirio Lucian, que escribió sobre ejércitos extraterrestres en guerra en su Historia Verdadera.

 Spiderman fue mordido por una araña radiactiva y Bruce Banner recibió una dosis de rayos gamma: en otras palabras, son seres humanos ordinarios con un poder extraordinario que se les impone.

 Los antiguos utilizaban una narrativa similar, pero sobre la base de la explicación de la semi-divinidad, en lugar de la ciencia: Perseo, por ejemplo, es un héroe porque su padre es Zeus.

 La Mujer Maravilla, como Hipólita y Penthesilea antes que ella, es una Amazona, y también semi-divina.2

 Los superpoderes de Bruce Wayne y Tony Stark son sus ilimitadas tarjetas de crédito, lo cual también explica por qué Agamenón, el héroe menos heroico de todos, se preocupa tanto por obtener más ganancias que otros héroes griegos en la Guerra de Troya: el dinero es poder.

Pero quizás mi subgrupo favorito de superhéroes incluye a Ojo de Halcón y Flecha Verde, cuyo superpoder es “ser especialmente bueno con un arco y una flecha”.

Algunos de los personajes de Marvel están directamente tomados de la mitología, como Thor y su hermano Loki. Image Disney Marvel

 Esto los vincula con el más astuto de los héroes antiguos: Ulises. Tras una ausencia de 20 años de su casa, en Ítaca, prueba su identidad a aquellos que pensaban que estaba muerto tensando un complejo arco y disparando una flecha a través de 12 hachas. Todos los superhéroes tienen su historia original, y un número sorprendente de los modernos deben esos orígenes a los mitos de dioses y héroes que existieron hace milenios.

Cómics y clásicos

Entonces, ¿qué es lo que nos atrae tanto de la narrativa de los superhéroes, que son tan antiguos como el contar historias? Para los antiguos, los héroes y los dioses eran una especie de puente entre lo que podían entender y explicar, y lo que no. Por ejemplo, los antiguos griegos y romanos experimentaban muchos terremotos; sabían que el suelo se mueve, pero no podían conocer la existencia de las placas tectónicas. Así que extrapolaban: una mesa ligera y de madera se mueve si pisas fuerte con tu pie cerca, en un piso de madera. Cuando los edificios se mueven, tiene sentido que sea algo muy potente que pise en el suelo en algún lugar.

Así que Poseidón asumió su título honorífico “agitador de la Tierra”. La idea de un dios que acecha bajo el océano dando golpes con su tridente sobre el lecho marino puede parecernos una explicación fantasiosa, pero como forma de explicar la información disponible para los antiguos, no está mal.

 Y los héroes en la Iíada, la Odisea y la Eneida, los poemas épicos de la guerra de Troya y sus secuelas, tienen a menudo una conexión íntima con los dioses que da forma a sus historias heroicas. Aquiles es el hijo de Tetis, Eneas es el hijo de Venus y Ulises es el favorito de Atenea y la bestia negra de Poseidón.

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Al final, lo que nos gusta de los superhéroes es que son como nosotros… Sólo que más fuertes, más rápidos, más inteligentes.

Las historias de la antigüedad también contaban las historias de los villanos, como la de Polifemo.

 Ulises es descrito por Homero como polumetis, que significa “de numerosos inventos”. Pero aún así, muchas de sus mejores estrategias se las proporcionan los dioses: sin la ayuda de Hermes, por ejemplo, no tendría una estratagema para vencer a la bruja Circe.

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 Esta conexión con un poder supremo que puede influir en el mundo a su alrededor, sea Zeus o S.H.I.E.L.D., es un aspecto crucial de muchos héroes. Y quizás es esta característica la que aporta a los superhéroes una de sus tendencias más problemáticas: el individualismo que les permite operar fuera de las reglas de la sociedad y por encima o más allá del estado de derecho.

Es un motivo común de las películas de superhéroes: ¿quién es Batman para decidir qué tipo de justicia merece Gotham? Es un justiciero enmascarado que se pone por encima de sus conciudadanos y actúa como juez, jurado y a veces ejecutor sobre los villanos que pueblan la ciudad.

 Los existenciales X-Men

 Esta pregunta tampoco es moderna. En el libro II de La Ilíada, un hombre llamado Tersites hace una breve aparición. No se lo describe, como a otros personajes, en referencia a su padre: no es suficientemente importante. Tersites es vulgar y deforme, por lo que debemos concluir que esta muy lejos de ser un héroe. Y más aún, cuando empieza a hablar y hace un crítica aguda del personaje de Agamenón, el rey que vigila a todos los griegos. Tersites lo acusa de ser avaro y cobarde, sentimientos similares a los que Aquiles ha tenido sobre Agamenón en pasajes anteriores. Tersites es golpeado por Odiseo y llora de dolor y humillación. Pero la pregunta está ahora ya en las mentes de la audiencia: ¿por qué debe Agamenón ser tratado como un gran rey, que merece todos los tesoros que se ha apropiado?

¿Qué lo sitúa por encima del resto, además de su monstruoso amor propio? En especial, cuando todos están de acuerdo en que Aquiles es el gran guerrero, un hombre más valiente.

 Los héroes y superhéroes nos atraen porque iluminan la condición humana y lo hacen operando a un nivel ligeramente inhumano. Los héroes son como nosotros, pero más: más fuertes, más listos, más rápidos. Sufren las mismas fragilidades que nosotros, pero por sus poderes superiores, esas luchas se producen en un escenario más dramático que el nuestro.

Los superhéroes ponen orden en un mundo caótico, que puede parecer lleno de poderes malvados, desde los desastres naturales a los supervillanos, que los mortales no pueden identificar ni combatir.

Claramente preferimos un mundo de superhéroes al margen de la ley que uno sin superhéroes. Y siempre ha sido así.

 

Lee la historia original en inglés en BBC Culture

 

COMENTEMOS UN CUADRO (4). LA VÍA LÁCTEA

Una de las imágenes más populares de Rubens es la creación de la Vía Láctea en la que narra un pasaje de la historia de Hércules, inspirado en la “Metamorfosis” de Ovidio. Júpiter, su padre, aprovechaba que su esposa, Juno, dormía para que su hijo, que había tenido con Alcmena, mamara del pecho de la diosa y así se convirtiese en inmortal. Al despertarse un día, Juno contempló sorprendida al pequeño y lo retiró bruscamente, produciéndose el derramamiento de la divina leche en la bóveda celeste, provocando el origen de la Vía Láctea según la mitología clásica. Recordad que en griego la palabra para “leche” es GALA, GALAKTOS, de donde viene la palabra GALAXIA.

La figura de Juno sentada sobre un trono de nubes, acompañada por el pequeño Hércules, posiblemente sea una de las más bellas entre las realizadas por el maestro. Igual que en el resto de las obras del encargo, las expresiones de los rostros son fundamentales, como podemos contemplar aquí en el gesto de sorpresa de la diosa al encontrarse con el pequeño en su pecho. El paño rojo que cubre el pubis de Juno sirve para contrastar con la blancura de su cuerpo y el de Hércules. Tras ella aparece un carro tirado por pavos reales, su animal favorito, mientras Júpiter contempla la escena portando sus símbolos, el águila y el rayo. Las figuras se recortan sobre un fondo oscuro para obtener un mayor efecto volumétrico.

ANTÍGONA Y LA DESOBEDIENCIA CIVIL

Con la que está  cayendo y con todos los conceptos económicos nuevos que nos van metiendo por los oídos, es gratificante ver cómo un experto en economía  tiene que recurrir a los viejos clásicos para explicar algo de su materia: este buen señor del video echa mano, ni más ni menos que de Antígona, la hija de Edipo, para buscar la primera figura que se atrevió a plantarle cara al poder establecido, es decir, la joven tebana fue la primera insumisa que pagó cara su chulería ante el Poder, así con mayúsculas.

Mirad  y escuchad los primeros minutos de este interesante video  que habla de cuestiones actuales con ANTÍGONA de  bandera. Lo que pasa que a mí, qué se le va hacer, me gustaba más el Creonte de aquel entonces; por lo menos, creía firmemente en lo que hacía; a fin de cuentas, cumplir con su palabra de ley le costó la vida de su hijo y de su esposa. El de hoy en día dice que que le da igual lo que dijo ayer: si tiene que hacer lo contrario, no tiene ningún inconveniente. O tempora, o mores!.

Hombre, yo, optimista por naturaleza, quiero seguir pensando que todavía quedan antígonas dispuestas a plantarle cara al poder injusto, por muy “legítimo” que sea. La pena que me da es que a las antígonas o a los orestes de turno no les veo mucho por la calle, en las manifestaciones y concentraciones, o si están, yo pensaba que eran más jóvenes. Debo de ser yo que, como a Edipo, los ojos no me dejan ver.

 

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Comentemos un cuadro (3)

Tras La fragua de Vulcano, de Velázquez, y el Saturno, de Goya, y para no bajar el nivel, y a petición del público que nos sigue, dedicamos hoy este apartado a otro grande, Las Hilanderas, también del genial Velázquez. Nosotros vamos a darle el título más mitológico de La fábula de Aracne porque nos va a ayudar a explicar el tema.

En esta ocasión os dejamos con los expertos en arte, merece la pena:

Se trata de un gran cuadro realizado al óleo sobre lienzo pintado por Velázquez en 1657 para el montero del rey, Pedro de Arce, que en la actualidad se encuentra en el museo del Prado de Madrid. Constituye junto con”Las Meninas” la culminación del estilo velazqueño.

Observamos lo que a simple vista pareciera ser una escena de taller, un ejemplo de lo que se ha venido en denominar “pintura de género”, ya que en el primer plano tenemos a una serie de mujeres hilando en la rueca y preparando hilos. Al fondo se observa a tres mujeres, vestidas como nobles, contemplando un tapiz en el que aparece representado un motivo mitológico. Esto es sólo apariencia, ya que lo que en realidad se representa en el cuadro es una alegoría de Las Parcas, la representación de la fábula de Aracne. Ésta era una joven famosa por ser una buena tejedora, que retó a la diosa Atenea (inventora de la rueca) a un duelo de tejido. Así según esta interpretación, Aracne sería la joven que se representa de espaldas al espectador, tejiendo su tapiz que es el que está representado al fondo de la estancia, mientras que la diosa aparecería camuflada como la anciana que vemos en el primer plano, por lo que el pintor para darnos pistas de quien en realidad es, deja ver su pierna que no se corresponde con la edad del rostro de la mujer. La escena del fondo se correspondería con el final de la fábula, ya que Atenea, representada con sus atributos guerreros aparece enfrente de la joven, ataviada con un vestido de plegados clásicos, levantando la mano para castigarla y condenarla a tejer eternamente bajo la forma de la araña. Estas dos figuras parecen formar parte del tapiz que se encuentra al fondo de la estancia, pero según esta interpretación, estarían situadas justamente delante de él.

De nuevo en la composición, observamos el equívoco velazqueño, pues representa varios momentos de la misma narración y prescinde de cualquier tipo de jerarquización de las figuras, con lo que el espectador carece de cualquier referencia que le aclare el verdadero orden y significado del cuadro. Compositivamente destaca la simetría que se observa, ya que la obra se articula a base de gestos paralelos invertidos.

La profundidad la consigue con la captación de la perspectiva aérea, conseguida por el juego de luces laterales y frontales que recuerdan a lo que años más tarde van a realizar los impresionistas. La destreza en lograr captar la transparencia del aire alcanza uno de sus puntos culminantes en el veloz giro de la rueca que suelta el polvillo que deja el hilo al ser manipulado. A nivel cromático, contrapone un primer plano cálido y cerrado con un fondo frío y abierto, con lo que ahonda en la sensación de profundidad, ya que los colores fríos alejan las figuras del espectador, mientras que los cálidos las acercan. Por ultimo respecto a la pincelada, se va haciendo más líquida, lo cual también es producto de un cambio en la imprimación previa al lienzo. En muchas ocasiones, se esfuma la forma, ya que las pinceladas las coloca sin fundirlas entre sí, logrando calidades táctiles y visuales insuperables. Muchas figuras, están construidas solamente con color, que cada vez se hace más transparente.

Para más información, no tenéis más que echarle una ojeada a las Metamorfosis de Ovidio, que es quien no explica el mito.


COMENTEMOS UN CUADRO

Turno hoy para el gran GOYA en una de sus obras más impactantes e inquietantes: SATURNO DEVORANDO A UNO DE SUS HIJOS. ¿Tendríais este cuadro en vuestra habitación? Veámoslo y comentemos sus peculiaridades:

Según la mitología, el dios Saturno o Cronos debía eliminar a todos sus hijos para evitar que lo destronaran. Así, cuando nacían de su mujer, Rea, él directamente se los comía. Es una de sus pinturas negras, que colocó en su casa, la Quinta del Sordo, en la planta baja. Se trata de pinturas oscuras, realizadas originalmente con la técnica de óleo a secco, es decir, en la pared; posteriormente pasadas a lienzo. Se trata de una pintura muy desgarradora, que simboliza el paso del tiempo ya que Cronos o Saturno era el dios del tiempo. Así, el tiempo nos devora inexorablemente y de forma cruel, algo que atormentaba al pintor. Muy cruel, está llena de dramatismo, sobre todo visto en dos puntos: la boca del dios desgarrando la carne de su propio hijo y la mancha de color representado la sangre. Esta última es verdaderamente desconcertante, ya que es una simple mancha, sin dibujo, resaltando el carácter espontáneo. Goya representa al dios como un verdadero monstruo, con unos ojos saltones y atormentados, locos de ira. Así, representa al tiempo como un animal inexplicable que nos devora. Sería una imagen del tiempo melancólica por parte de Goya, que ya mayor, representa su nostalgia del tiempo pasado. De fondo negro, nos representa de cuerpo entero a un personaje desdibujado, cuya deformidad es evidente y que produce mucho más dramatismo en la escena. Así, otro elemento que representa dicha crueldad es que apenas es dibujo, sino una simple mancha que sale de la nada oscura.

ATRÉVETE: ¿sabes mucho de mitología clásica?. Test rápido

Robamos, con cariño, el trabajo de nuestros colegas del  almacéndeclásicas para que te diviertas con este fácilote test sobre mitos. Especialmente indicado para los muchachos de 4º de la ESO, aunque no sé yo si los futuros bachilleres podrán con él.

Comunica tu puntuación a los profes del Departamento y servirá para nota de evaluación (si  cuela, cuela):

TEST SOBRE MITOLOGÍA CLÁSICA

COMENTEMOS UN CUADRO

 Comenzamos hoy una nueva serie de entregas: iremos dejando aquí algún cuadro famoso, de esos que todo el mundo conoce, pero que a veces se nos escapa el tema o los personajes que aparecen. Todos son muy conocidos. Explicaremos el asunto mítico que aparece y dejaremos una pregunta en el aire para aquellos alumnos interesados en llegar sin problemas al cinco salvador.

Y para empezar, ni más ni menos que LA FRAGUA DE VULCANO, del gran VELÁZQUEZ, quien, a buen seguro, nos visitará en más de una ocasión. El cuadro es éste:

Y ahí va la explicación, tomada, con algunos cortes, de la Wikipedia: