A TODO UN CLASICO, IN MEMORIAM.

Andaba yo este verano por esos mundos de Dios(es) cuando me enteré de la muerte del gran Javier Krahe. Hace cuatro años también me pilló la muerte de otro grande, Facundo Cabral, de viaje allende los mares. Casualidades de la vida, o de la muerte.

Tuve la ocasión de escuchar a Krahe las navidades pasadas en  un garito de León y entre toses y risas nos hizo pasar una velada inolvidable. En este blog hemos usado de él en alguna ocasión y no podíamos dejar pasar la oportunidad que nos brinda http://portalclasico.com  para homenajearle.

Ahí va eso, para todo un clásico, in memoriam.

Homenaje a Javier Krahe. La otra versión de la Odisea

No cabe duda de que los clásicos han inspirado a infinidad de escritores y poetas, desde los Góngoras y Quevedos, pasando por el Romanticismo y hasta Borges, Antonio Prieto y Aute. Carece de sentido intentar abarcar aquí las épocas en las que han tenido presencia o los artistas de cuya poesía asoman; de modo que aquí mencionaremos sólo a uno: un poeta que forma parte de ese grupo en que pervive la leyenda clásica —lo cual no es decir mucho—, pero uno de los inadvertidos, un poeta disfrazado de cantante cuyo nombre y talla siempre han sido evocados junto a una sonrisa, y cuya trayectoria profesional jamás se ha apartado de lo singular.

Carátula de La Mandrágora
Javier Krahe ha sido compañero de micrófono de Joaquín Sabina y Alberto Pérez en la que muchos llamanla época dorada, en la Mandrágora; cuando cerrarón el local, no dejó de actuar, casi siempre en solitario; pocas veces vería huecos entre el público de sus actuaciones, y su ritmo de trabajo de cara al público era agotador, con actuaciones muy seguidas, incluso diarias, durante más de 30 años, en locales muy conocidos por ello como el Café Central o la Sala Galileo de Madrid. Eso durante las tres estaciones más frías del año porque, como se ha visto hacer a pocos cantantes, se tomaba religiosamente unas vacaciones en los meses estivales, de la que con frecuencia salían, según contaba en sus actuaciones, letras de nuevas canciones. Y como sucede con muchos cantautores, la música que acompañaba sus letras era poco más que acompañamiento para su poesía, aunque la melodía fuera precisamente lo único inmutable de éstas, siendo responsable el propio Krahe de modificar in situ y sin previo aviso la letra de sus canciones, como si sus composiciones no tuvieran ningún valor o fueran tan flexibles como se quisiera, dándole a sus letras una improvisación más propia del Jazz que de los recitales.

Javier Krahe

A menudo, antes de cantar una canción, le contaba al público cómo se le había ocurrido escribirla: se subía al escenario con los músicos que le acompañaban y se llevaba un vaso largo a la boca, del que sorbía pausadamente para humedecerse la voz; se pasaba la mano por la cara, rápidamente, de arriba abajo, aprovechando para mesarse la barba, y se ponía al otro lado del micrófono. Comenzaba a charlar consigo mismo, para el público, y contaba cómo, en un día de sol, en su casa del sur, acostado en una hamaca y con un vaso de algo en una mano, cogía un libro: la Odisea de Homero. Entonces, tal vez, le hablaba al público de su infancia, de la suya propia, sus traspiés por la escuela, o sus primeros años en la universidad; de cómo le habían obligado a leer grandes tostones de la literatura clásica, a leerlos, no a entenderlos; siempre con cara de gran asombro, como si aún percibiera las anécdotas desde su yo infantil, pero siempre serio; desenfadado, serio y tranquilo. Y puede que terminara con su introducción: «vamos a empezar con una que ya tiene bastantes años, que sucede hace 2700 años; en la parte de Grecia…. Acompañada con un coro de lobos de mar. Va en jónico… en corintio… ». Comenzaban primero entonces los instrumentos, la guitarra de Javier López de Guereña, o quizás una cuchufleta, el silbato de las chirigotas, o tal vez Andreas Prittwitz le daba el pie a Krahe:

«No sé cuál es más bella si
la mar, la vela o la estrella y
las tengo al navegar,
las tengo al navegar,
las tengo al navegar,
la vela, la estrella y la mar.

Yo como Ulises he sido
de Penélope el marido
y me alejé de esa joya
por unirme a Agamenón,
que iba a la guerra de Troya,
¡me pedía el cuerpo acción!»

Así comenzaba la conocida canción de Ulises, que tras idear el ingenioso caballo de madera y el furibundo Aquiles, vuelve rumbo a Ítaca.

Javier Krahe
«Fueron diez años
y me volví para casa
puse de Ítaca el rumbo
y ya sabéis lo que pasa
dando un tumbo y otro tumbo
Y ¿qué queréis que uno haga
si al primer tumbo me tumbo
en el lecho de una maga?
»

y tras pasar por Calipso y Circe, llega a las costas de Polifemo:

«Sopla un viento contrario
y doy con un sanguinario
cíclope vil, Polifemo.
Aunque me tuvo a su antojo
era un borracho y un memo.
Le clavé un palo en el ojo.
«Nadie», gritaba, «me ciega»,
Nadie gritaba: «acusica».
Con Poseidón no se juega
y naufrago hacia Nausica.
»

para, finalmente, llegar a Ítaca y darle un nuevo final, más verídico y también feliz, a la historia.

«Ítaca al fin, veinte años,
Ítaca al fin, no son nada,
unos cuantos desengaños
y es el mar agua pasada.
Me disfracé de mendigo,
vi a Penelope casada
con un antiguo enemigo.
Y ahora soy un ex marido,
y un ex padre, y he sabido
que guardó un tiempo mi ausencia
bordando, que era un primor,
que se agotó su paciencia,
que rompió su bastidor.
En uno de sus repentes
y a uno de sus pretendientes
parece ser que le dijo:
«Padre serás de mi hijo
y tendremos otros varios.
Ulises, si es que regresa,
se llevará una sorpresa,
me lo dictan mis ovarios.»
Y ahora, perdido mi rumbo,
ahora voy adonde sea.
Un tumbo doy y otro tumbo
y prosigo mi Odisea
en otras tristes canciones
sólo Hermes y Atenea
comparten mis libaciones.
No sé cuál es más bella si
la mar, la vela o la estrella y
las tengo al navegar,
las tengo al navegar,
las tengo al navegar,
la vela, la estrella y la mar.
»

Javier Krahe
De esta manera, el ínclito y maravilloso, el de los dedos vertiginosos, el rock duro de Javier Krahe, en palabras de Joaquín Sabina, jugaba con la ironía y la crítica, pervertía la seriedad con sus canciones, desdibujaba la línea existente entre el humor blanco y el negro; sus cuentos podían recordar a los de los fabulosos Les Luthiers, y los escribía a base de versos y ripios cargados de un lirismo feroz que compartía con su compañero de letras, Georges Brassens. El pasado 12 de julio falleció, y desde aquí queremos recordar su persona con esta canción, Como Ulises, que tanto se ha usado en las aulas para presentar al poeta de poetas.

Maestro Krahe, SIT TIBI TERRA LEVIS. Descansa en paz, o no, que tiene que ser muy aburrida, y a ti te iba más la caña, ron de caña. Y si es en Itaca, mejor que mejor, o con las sirenas, o con Calipso, incluso con Circe, que era más viciosa.

Os dejo aquí el enlace para poder ver el video de esta curiosa canción:

LA ALERGIA A LA POLÍTICA DE HERÁCLITO, EL OSCURO

                                    Ramón irigoyen, en su divertido libro LAS ANÉCDOTAS DE GRECIA. MACEDONIA DE HUMOR (ed.Planeta) nos cuenta divertidas historietas de famosos personajes de la cultura griega clásica. Fijaos lo que dice de Heráclito, el filósofo que nos dejó aquello de que no te puedes bañar dos veces en el mismo río y que Panta rei, o sea, que todo fluye.

           Yo creo que este hombre ya se olía algo de lo que muchos siglos después iba a pasar en su patria, Grecia, y en  todo el Mediterráneo, Hispania incluída, sobre cómo iban a actuar los políticos con las cosas de la polis. Leamos a Don Ramón:

                           Los efesios le pidieron a Heráclito  que colaborase en la reforma de la legislación, pero él despreció el ofrecimiento -sus padres nunca lograron que diera a nadie las gracias- porque le parecía que el Estado estaba viciado de raíz y, en consecuencia, no tenía arreglo. Se alejó de la vida pública, refugiándose en el templo de Ártemis y jugaba a las tabas con los niños. Se le acercaron unos paisanos y Heráclito les increpó con estos términos:

                                    -¿De qué os extrañáis, canallas?, ¿no es mejor hacer esto que participar con vosotros en la vida civil?

             A buen seguro que el elemento éste de Heráclito estaría hoy manifestándose en la plaza Sintagama de Atenas, o en Madrid contra los  y llamando de todo menos guapos a la clase política, y seguro también  que iría acompañado del perroflauta más insigne de la historia, el pasota de Diógenes, el cínico.

Nota para los alumnos de 1º Griego: ofrezco un punto ( o si se prefiere, un bocata en la «Tropi», al que me traduzca la inscripción de la imagen de arriba. Va en serio.

DIÓGENES, EL PERROFLAUTA

Tomo prestado (bueno, robo literalmente) de un buen amigo unas reflexiones y una composición sobre uno de los personajes más fascinantes del mundo de la filosofía, Diógenes, el cínico.

Espero que os guste.

Diógenes de Sínope participaría hoy de la conciencia y la sensibilidad del movimiento 15M, y sería tenido por las hordas de bienpensantes como un perro-flauta, sin que consiguieran molestarle, por cuanto tuvo al perro como modelo a seguir en su independencia, naturalidad y autenticidad. Diógenes fue miembro destacado de la escuela cínica (kynos, perro), de estirpe socrática -exenta de un intelectualismo que quizá Sócrates nunca profesó, pero no de un sentido ético, que sí practicó-, que propugnaba la austeridad hasta el desprendimiento, lo que le llevaba a ridiculizar, con generosas dosis de provocación (el anecdotario es abundante), las normas sociales y a quienes las imponían sin la calidad ética exigida para permitírselo. Ni Alejandro Magno consiguió llevarlo a su terreno.

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DIÓGENES DE SÍNOPE

Aprecio de Zeus sus barbas
y su tendencia a la disipación,
pero llevo muy mal que sea el Jefe.
No sé muy bien por qué,
mas me quedo con Hércules,
quizá el que siempre viaje con su báculo
de vagabundo que defiende
su territorio y fértil soledad
le hace a mis ojos preferido:
ni yo mismo puedo pasar sin un modelo,
por más que rompa moldes
y viole toda norma.

Quiero morder y muerdo a mis amigos
lo mismo que a mis adversarios,
mas sólo a mis amigos lamo
la llaga si ha llegado a hervir la sangre.
Que se pudran de rabia los de seda,
esos cínicos de ocasión, vulgares,
de untuoso pensamiento,
que embadurnan el aire
con sus espeluznantes graznidos,
sobredorados pavos bajo el palio
que a mí sólo me viste.

No es ladrido estruendoso mi voz
ni furioso es mi gesto,
como Platón quisiera,
pero sí aullido audaz
y ademán de desapego,
que con independencia, sin destino,
lo que quiero es ser lobo,
escudero del perro.

Fernando Llorente

(Publicado en la revista «A través del espejo», de Santander)

Y para el que quiera saber algo más sobre la vida de este personaje, echadle una ojeada a este video:

DIÓGENES, en ripios

Era Diógenes un hombre                            infeliz, aunque te asombre,

porque aquello que buscaba                    encontrarlo no lograba.

Caminaba noche y día                             y hasta en un tonel dormía.

Dicen que se alimentaba                          de las hierbas que encontraba.

El sólo estaba empeñado                         en hallar un hombre honrado.

Y corría tras la gente                                buscando afanosamente.

Hasta todos se acercaba                        con el farol que llevaba…

Pero el tiempo iba pasando                    y el pobre seguía buscando.

 

 

 

 

 

Alejandro Magno, un día,                        le dijo hacia el mediodía:

«Si dices que al que buscaste                en Alejandro lo hallaste:

que yo soy el hombre honrado              por quien tanto habías clamado;

si esto dices, por mi fe,                          lo que pidas te daré».

Diógenes le respondió:                         «Muchas cosas quiero yo.

Pero ahora, de momento,                      solo tengo un pensamiento

y es que el sol me quita el frío;              por lo tanto, señor mío,

sólo te pido un favor:                             que no me quites el sol».

PITÁGORAS, en ripios.

Comenzamos un nuevo año y estrenamos una nueva sección: os iré hablando de una serie de personajes importantes de la antigüedad clásica, pero en forma de verso, si se puede llamar verso a estos, más bien, ripios. Los he ido sacando  de un viejo libro de historia destinado a un público infantil en el que a través de dibujos y poesía iban desfilando las biografías un tanto sui generis de diferentes personalidades. Curioso, al menos curioso. Comenzamos con el bueno  de PITÁGORAS.

 Siete por tres son veintiuno.               Pongo un dos, detrás un uno.

¡ay, madre, qué confusión!               ¿cuándo aprendo la lección?

Tablas de multiplicar…                      números para sumar…

Fue Pitágoras el tío                            que nos metió en este lío.

Nació en Samos, junto al mar,          y desde que empezó a hablar,

le demostró a su maestro               que era un muchacho muy diestro:

 

Que dos peras ocho veces              hacen dieciséis con creces…

Y, según multiplicaba,                      con las peras acababa.

 

Laureado profesor,                          demostraba con ardor

que tres rábanos por tres                eran nueve, mientras que

puestos en una caldera                   dan un caldo de primera.

Y que, sumando unos cientos,        resultaba un regimiento.

 

En tiempos de carestía                  inventó esta teoría:

“cuando no cuentes con fruta,     mi tabla es la gran minuta”.

Ella permite (es la historia)           el calcular de memoria.

Así ayudó, os lo aseguro,            a los niños del futuro.

a.d.V Kal.Dec.

Se constituye el Segundo Triunvirato en el año 43 a.C. Lo componen Octavio (el futuro emperadorAugusto), Marco Antonio y Lépido. Ahi tenéis cinco minutillos de historia, nos aparece la formación del Triunvirato y el ascenso al poder de Octavio. Claro e interesante:

En el año 8 a.C. muere el gran poeta latino HORACIO, amigo de Mecenas y de Augusto. Fue uno de los más grandes poetas latinos y ejerció gran influencia en las literaturas posteriores. Para los que estudien literatura: a este señor le debemos lo del CARPE DIEM, el BEATUS ILLE, el LOCUS AMOENUS y otros tópicos literarios. En nuestro departamento hemos encontrado una grabación de sus poemas de su propia voz. : I

¿Complejo de Edipo, yo? Mamá,….. ¿a que no?

Los fieras de 4º de la ESO están trabajando estos días el ciclo mítico tebano, todo lo que les ocurre a la familia de Edipo. Interesantísimo. Yo, si tuviese que vender el libro de Sófocles, lo haría así: LEA, LEA USTED UNA NOVELA POLICÍACA EN LA QUE EL ASESINO, EL POLICIA QUE LE BUSCA Y EL JUEZ QUE LE JUZGA ES EL MISMO…..TODOS LOS ESPECTADORES LO SABEN…..Y ÉL NO. «EDIPO REY», 2.500 AÑOS EN LA CARTELERA….ALGO TIENE QUE TENER. (Firmado: Sigmund Freud)

a.d.XV Kal. Dec.

Nace VESPASIANO en el año 9; fundador de la dinastía de los Flavios. Su gobierno puso fin al turbulento periodo que sobrevino tras la muerte de Nerón.Hombre sencillo, buen emperador, gran militar, comenzó las obras del Coliseo. Os dejo un interesante y breve video sobre este personaje, poco conocido:

 


a.d.XVI Kal. Dec. (dieciséis días antes de las kalendas de Diciembre)

Nace Tiberio en el año 42 a.C. Fue el segundo emperador romano: sus aciertos de gobierno se vieron ensombrecidos por sus defectos personales y por su cruel actitud hacia distintos personajes entre los que se encontraban incluso algunos familiares. Un punto de regalo para aquel que me explique el significado y el origen de la expresión «montarse un tiberio«.

Al César, lo que es del César, 23 puñaladas

LOS IDUS DE MARZO Y YO CON ESTOS PELOS

Sí, pasaron las kalendas y dejamos atrás las nonas de este mes dedicado al belicista Marte, marcial y marciano mes de terremotos, tsunamis y demás tropelías.

Tal día como hoy de hace ya dos mil cincuenta y cinco años le aplicaron un severo correctivo en forma de veintitrés puñaladas traperas al bueno de Julio César. Eso sí que fue un magnicidio en toda regla, y barato. Y mira que el  ciego de la entrada a la Curia le había advertido ya varias veces: «Cuídate de los Idus, divino Julio» y éste, más chulo que un ocho, ni puñetero caso. «Ya han llegado los Idus, y aquí estoy, viejo estúpido«, le contestó el ilustre descendiente del amamantado por la loba mientras ascendía las escaleras del Senado para, dicen las malas lenguas, dejar de ser dictador y convertirse en monarca. Pero aún no han terminado, le respondió, insolente, el de la ONCE, apoyado en su báculo.

Y tanto que no habían acabado. Un rato más tarde, y al pie de la estatua de su viejo amigo/enemigo Pompeyo, cayó Cayo Julio tras las embestidas de Casio, Bruto y compañía. Dice la leyenda que antes de morir, sus últimas palabras (¡y en griego!) fueron para su ¿hijo? Bruto: TÚ TAMBIÉN, BRUTO, HIJO MIO. Hombre, no creo yo que estuviese para muchos discursitos el escritor de las Galias en ese preciso momento.

Lo que es la Historia, tuvo que pasar todo esto para que a un inglés de nombre GUILLERMO siglos después le diese por escribir una tragedia sobre el tema, que debió gustar mucho porque más tarde, o sea, el siglo pasado, a un tal MANKIEWICZ se le ocurrió hacer una peli y darle el papel de amigo de César a un muchachito casi desconocido por aquel entonces llamado MARLON BRANDO, que es quien nos deleita con uno de los discursos más brillantes de la historia del cine y que hoy, gratis et amore, el Dpto. de Clásicas de este nuestro Instituto os ofrece en exclusiva.

No tienen ustedes más que dedicarle unos minutos y reflexionar sobre lo voluble que es la plebe, lo bien que hablan, que hablaban, nuestros políticos y lo importante que es (atentos, alumnos de Humanidades) manejar con soltura el ARS BENE DICENDI, es decir, la retórica, la oratoria.