DIÓGENES, EL PERROFLAUTA

Tomo prestado (bueno, robo literalmente) de un buen amigo unas reflexiones y una composición sobre uno de los personajes más fascinantes del mundo de la filosofía, Diógenes, el cínico.

Espero que os guste.

Diógenes de Sínope participaría hoy de la conciencia y la sensibilidad del movimiento 15M, y sería tenido por las hordas de bienpensantes como un perro-flauta, sin que consiguieran molestarle, por cuanto tuvo al perro como modelo a seguir en su independencia, naturalidad y autenticidad. Diógenes fue miembro destacado de la escuela cínica (kynos, perro), de estirpe socrática -exenta de un intelectualismo que quizá Sócrates nunca profesó, pero no de un sentido ético, que sí practicó-, que propugnaba la austeridad hasta el desprendimiento, lo que le llevaba a ridiculizar, con generosas dosis de provocación (el anecdotario es abundante), las normas sociales y a quienes las imponían sin la calidad ética exigida para permitírselo. Ni Alejandro Magno consiguió llevarlo a su terreno.

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DIÓGENES DE SÍNOPE

Aprecio de Zeus sus barbas
y su tendencia a la disipación,
pero llevo muy mal que sea el Jefe.
No sé muy bien por qué,
mas me quedo con Hércules,
quizá el que siempre viaje con su báculo
de vagabundo que defiende
su territorio y fértil soledad
le hace a mis ojos preferido:
ni yo mismo puedo pasar sin un modelo,
por más que rompa moldes
y viole toda norma.

Quiero morder y muerdo a mis amigos
lo mismo que a mis adversarios,
mas sólo a mis amigos lamo
la llaga si ha llegado a hervir la sangre.
Que se pudran de rabia los de seda,
esos cínicos de ocasión, vulgares,
de untuoso pensamiento,
que embadurnan el aire
con sus espeluznantes graznidos,
sobredorados pavos bajo el palio
que a mí sólo me viste.

No es ladrido estruendoso mi voz
ni furioso es mi gesto,
como Platón quisiera,
pero sí aullido audaz
y ademán de desapego,
que con independencia, sin destino,
lo que quiero es ser lobo,
escudero del perro.

Fernando Llorente

(Publicado en la revista «A través del espejo», de Santander)

Y para el que quiera saber algo más sobre la vida de este personaje, echadle una ojeada a este video:

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About Javier Bonet

Soy casi cien kilos de logófago empedernido y 1.85 de verbívoro impenitente. También, y parodiando al poeta Silvio, me considero un "servidor del pasado en copa nueva, un eternizador de dioses del ocaso". Me gustan la gente y los desiertos. Y escribir, y leer, y hablar, y el Instituto Marismas y todos sus marismeños.

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