PORRO, SODALES

No, malpensados, no he caído en las garras de la CANNABIS SATIVA, ni se ha apoderado de mí a estas alturas de curso (todavía no; allá por la tercera evaluación ya veremos) el AMOMUM ASSYRIUM, ni he mezclado la COLOCASIA con RIDENTI ACANTHO. [Ofrezco recompensa tangible en el boletín a aquel que traduzca estos términos latinos y me diga en qué maravillosa obra de qué no menos maravilloso autor latino los he sacado] 

No,  no tiene nada que ver con alucinógenos ilegales, ni legales. A no ser que consideremos el latín como droga, que puede ser. 

Estaba yo ojeando (sin H; con ella, sería imposible) blogs, bitácoras y páginas de este universo que es la red y me he encontrado con una vieja propuesta de unos colegas (sodales, en latín) de Extremadura. Y me he dicho yo: ¡hombre, vamos a liarla un poco!, como hicimos el año pasado con el tema de las Humanidades.

Me explico: Estos colegas hablaban ya el año 2008 «sobre la pertinencia y la perentoria necesidad» de incluir el latín en los planes de estudio desde 1º de E.S.O. Que la petición tenía algo de idealista, incluso de surrealista para los tiempos que corren, pues sí, puede ser. Que implicaría para nosotros un enorme esfuerzo de renovación pedagógica, sin lugar a dudas. Decían entonces (Carlos Cabanillas y otros) que «tendríamos que hacer una labor de concienciación social y de proselitismo y en esto sí que somos verdaderos especialistas los de Clásicas, que llevamos años viéndonos obligados a defender nuestras disciplinas a capa y espada«.

Y les dio por recoger firmas (llegaron a unas 500) y crearon incluso una red social ad hoc (que ya no está operativa). Hombre, no nos vamos a engañar, mucho éxito no han tenido, la verdad, pero, colegas míos, imaginaos por un momento esa perspectiva. 

Por ello, si habéis llegado hasta aquí (gracias miles por ello), os invito a leer esa vieja propuesta y a que me digáis si es tan descabellada o si es una manera diferente de coger el toro por los cuernos, permítaseme el símil taurino. Aquí está. Espero respuestas y comentarios.

La propuesta es bien sencilla: incluir el Latín en el currículum de los alumnos de Secundaria desde 1º de E.S.O. No es una idea nueva ni revolucionaria introducir el latín en edades tempranas: lo venimos leyendo en noticias recientes que vienen de países de nuestro entorno geográfico y/o cultural. Poco ha, hemos leído también otras noticias en las que se nos cuenta el auge que está tomando el latín en las escuelas de EEUU. 

Pero no se trata de eso: no se trata de imitar por imitar, o copiar ideas de otros simplemente que porque lo de fuera es mejor. Se trata de atender a problemas reales de nuestro sistema educativo. En nuestro país no hacemos otra cosa que quejarnos de los bajísimos niveles que demuestran nuestros alumnos de Secundaria en todos los ámbitos lingüísticos, tanto en lo que se refiere a las lenguas maternas como a lenguas extranjeras.

¿Y cuál ha sido nuestra receta? Pues que si no quieres arroz, toma dos tazas; que no aprendemos lengua castellana con cuatro horas a la semana, pues toma cinco; que no aprendemos inglés o francés con tres, pues toma cuatro. No nos damos cuenta de que la solución no está en la cantidad de horas, o no exclusivamente. 

Queremos que nuestros alumnos aprendan español, francés, inglés, portugués, catalán, gallego, alemán…, casi desde los cuatro años, pero no les proporcionamos un tronco al que puedan asirse en esas aguas turbulentas. Y ese tronco puede y debe ser el latín (por supuesto, inglés y alemán no son lenguas romances, pero su vocabulario sí tiene mucho de latino, sobre todo en lo que se refiere al inglés).

Evidentemente no se trata de enseñar a los chicos de 1º o 2º de E.S.O. las declinaciones, los verbos irregulares, la construcción personal de infinitivo ni otras exquisiteces latinas; pero sí hay ya muchos materiales para acercar el latín a los niños sin las arideces con que a nosotros nos enseñaron esta lengua. 

Para la generación políglota que pretendemos sean nuestros alumnos, el latín debe representar el lazo de unión de gran parte de su vocabulario, el asiento del aprendizaje de nuevos términos y el apoyo para la interpretación de vocabulario para ellos inaudito. Estamos convencidos de que el estudio del latín desde 1º de E.S.O. supondría un gran avance en la competencia lingüística de nuestros alumnos. Y por ello firmamos este documento, en el que reclamamos su presencia en los planes de estudio. 

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About Javier Bonet

Soy casi cien kilos de logófago empedernido y 1.85 de verbívoro impenitente. También, y parodiando al poeta Silvio, me considero un "servidor del pasado en copa nueva, un eternizador de dioses del ocaso". Me gustan la gente y los desiertos. Y escribir, y leer, y hablar, y el Instituto Marismas y todos sus marismeños.

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