PITÁGORAS, en ripios.

Comenzamos un nuevo año y estrenamos una nueva sección: os iré hablando de una serie de personajes importantes de la antigüedad clásica, pero en forma de verso, si se puede llamar verso a estos, más bien, ripios. Los he ido sacando  de un viejo libro de historia destinado a un público infantil en el que a través de dibujos y poesía iban desfilando las biografías un tanto sui generis de diferentes personalidades. Curioso, al menos curioso. Comenzamos con el bueno  de PITÁGORAS.

 Siete por tres son veintiuno.               Pongo un dos, detrás un uno.

¡ay, madre, qué confusión!               ¿cuándo aprendo la lección?

Tablas de multiplicar…                      números para sumar…

Fue Pitágoras el tío                            que nos metió en este lío.

Nació en Samos, junto al mar,          y desde que empezó a hablar,

le demostró a su maestro               que era un muchacho muy diestro:

 

Que dos peras ocho veces              hacen dieciséis con creces…

Y, según multiplicaba,                      con las peras acababa.

 

Laureado profesor,                          demostraba con ardor

que tres rábanos por tres                eran nueve, mientras que

puestos en una caldera                   dan un caldo de primera.

Y que, sumando unos cientos,        resultaba un regimiento.

 

En tiempos de carestía                  inventó esta teoría:

“cuando no cuentes con fruta,     mi tabla es la gran minuta”.

Ella permite (es la historia)           el calcular de memoria.

Así ayudó, os lo aseguro,            a los niños del futuro.

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About Javier Bonet

Soy casi cien kilos de logófago empedernido y 1.85 de verbívoro impenitente. También, y parodiando al poeta Silvio, me considero un "servidor del pasado en copa nueva, un eternizador de dioses del ocaso". Me gustan la gente y los desiertos. Y escribir, y leer, y hablar, y el Instituto Marismas y todos sus marismeños.

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