YA ESTAMOS AQUÍ DE NUEVO



Lo prometido es deuda.

Ayer comenzamos el nuevo curso 15/16 y, como dijimos al finalizar el pasado, nos proponemos relanzar este año nuestro olvidado SAPERE AUDE. Y esta mañana, preparando la clase de 2º Bachillerato de Griego, rebuscando papeles en las ondas telemáticas, me he encontrado con un viejo artículo (A mis alicaídos alumnos de Humanidades) de este mismo blog en el que alumnos de Humanidades y de Ciencias se enzarzaban allá por el 2011 en una interesantísima discusión sobre la validez de aquellas, las Humanidades, en este nuestro mundo tan tecnológico. Y me ha servido para cargar las pilas y comenzar el curso con nuevos bríos y con tantas ganas como aquel 2001.

Y para empezar, os invito a que leáis las reflexiones que la colega Ana Peña se planteaba hace ya un par de años sobre la eterna pregunta que nos hacen los alumnos a comienzo de curso. ¿PARA QUÉ SIRVE EL LATÍN?.

Y con este provocador artículo hemos comenzado las clases así, «provocando» (del latín PRO-VOCARE: llamar para hacer salir, estimular, desafiar, provocar) en la espera de que nuestros alumnos sepan responder (del latín RE-SPONDERE: contestar, asegurar que algo se va a cumplir, con re-spuesta y re-sponsabilidad).

 

Ahí os dejo con el artículo:romano con pc

Para qué (me) sirve el Latín (y el Griego)

 Desde hace mucho tiempo, los amantes del Latín y del Griego nos empeñamos en tratar de convencer al mundo de las bondades de estas dos lenguas con afirmaciones tan válidas como inútiles: que si sirven para «estructurar» mejor el pensamiento, que si ayudan mucho en el aprendizajes de otras lenguas (romances y alguna no romance también), que si es muy útil para los nombres científicos, que si … La pregunta «¿Para qué sirve?» nos aplasta siempre, nos pongamos donde nos pongamos.

Como consecuencia de ello, desde hace bastante tiempo, mucho tiempo, no pierdo el mismo tratando de que el asno saboree la miel que se le ofrece (aquí solo aludo al conocido refrán, sin más connotaciones).

Sin embargo, Homo sum y vuelvo, cual Sísifo, a intentar subir la piedra de nuevo a la cúspide de la montaña, aún a sabiendas de que, posiblemente, seguramente, ciertamente, volverá a caer rodando por la ladera y esta vez puede ser que hasta me pase por encima. Me da lo mismo.

Ahora bien, nadie espere razones tan sesudas como las aludidas en el primer párrafo. Voy a hacer una lista con razones propias que, de ninguna manera, pretenderá responder a la tan odiada y odiosa pregunta ¿Para qué sirve?Una lista que no doy por finalizada y que, si lo creéis conveniente, podéis ayudarme a completar por medio de los comentarios. El orden de las afirmaciones tampoco indica relevancia alguna.

Para qué me sirven el Latín y el Griego:

  1. Para ser mejor con mis semejantes.
  2. Para que los demás crean que soy más listo de lo que soy.
  3. Para saber que no soy tan listo como los demás creen que soy.
  4. Para que me miren como un bicho raro.
  5. Para presumir utilizando latinismos y expresiones latinas correctamente.
  6. Para reírme de los que usan latinismos y expresiones latinas incorrectamente.
  7. Para sentirme privilegiado.
  8. Para entender a Homero o Virgilio en toda su plenitud.
  9. Para ver impresionantes historias donde los demás sólo alcanzan a ver piedras y ruinas.
  10. Para sonreír cuando se habla de obras actuales de cualquier tipo «con originales argumentos» que, en realidad, no esconden más que otra revisión del mito.
  11. Para indignarme cuando veo que no hemos aprendido nada del pasado.
  12. Para reírme en vida de la vida (y de la muerte).
  13. Para intuir que enfermedad padezco gracias a la etimología. Esto no siempre es bueno.
  14. Para quedarme estupefacto ante el nombre de algunos locales y productos con nombre grecolatino.
  15. Para comunicarme, en ocasiones, en twitter con mensajes que sólo pueden ser entendidos por un reducido grupo de también privilegiados.
  16. Para no preguntar idioteces como la de “¿Para qué sirve el Latín?”
  17. Para gozar haciendo jornadas de convivencia con colegas.
  18. Para disfrutar más intensamente de cualquier cosa que leo y, en especial, de la poesía llevado de la mano de la Etimología.
  19. Para sentirme totalmente realizado en todos los aspectos cada vez que consigo que mis alumnos se queden con la boca abierta.
  20. Para sentirme totalmente realizado en todos los aspectos cada vez que mis alumnos me dejan con la boca abierta.
  21. Para maldecir a quien haya que maldecir con vocablos que el ignorante puede percibir incluso como halagos.
  22. Para llevar un decente nivel de vida, sin que nadie me haya tenido que regalar nada y sin tener que engañar a nadie.
  23. Para saber que no hay nada nuevo bajo el sol.
  24. Para tratar de no hacer una tragedia del acto más insignificante.
  25. Para intentar convencer cada año a alumnos, padres y compañeros de que la opción de Humanidades no lanza a sus hijos al profundo Hades.
  26. Para saber que nada es verdad ni mentira totalmente.
  27. Para saber, antes que nadie, que el Papa Benedicto XVI ha renunciado.
  28. Para saber quién es un idiota y quién un hipócrita.
  29. Para acertar respuestas de concursos varios.
  30. Para saber que “Ser un buen Anfitrión” no es necesariamente un halago.
  31. Para no confundir “troyanos” con “griegos” cuando se habla de programas informáticos que se introducen ocultamente en nuestros dispositivos.

Salutem plurimam!

Os prometo más

 

EL «NOSTOS»: SAPERE AUDE VUELVE. QUE TIEMBLE EL MARISMAS….

Bueno, aquí estamos de nuevo. Hace siglos que no  visitamos estas páginas de SAPERE AUDE, otros desafíos informáticos nos tienen ocupados  (videos en youtube y edición de libros digitales absorben por completo nuestra, única, neurona) y los cachorros del departamento no acaban de levantar el vuelo. ¡Qué se le va a hacer!. Paciencia, Catilina, paciencia.

 Acabamos este curso 2014 /15 con la promesa de retomar este blog cara al curso próximo en el que vamos a eliminar libros de texto y demás papelajos; a ver si somos capaces de convertir el blog en aquello para lo que nació, una herramienta de trabajo.  Vamos a utilizar este canal de SAPERE AUDE para ir dejando en él diferentes pinceladas de los diferentes temas que nos toque trabajar y vamos a convertirlo en el ágora de participación (obligatoria si hace falta, se acabó la democracia) de nuestros alumnos, aunque no dejará de ser tampoco el escaparate en que los interesados, de casa y foráneos, puedan ver las aventuras de Ulises o  Héctor en el fragor de la batalla, o las nuevas noticias de este mundo tan nuestro..

Nada mejor que retomar nuestro viaje con unos videos que nos invitan a emprender un viaje, placentero, por el Mediterráneo, lleno de aventuras y experiencias. Nuestro guía, el mejor: KOSTANTINOS KAVAFIS, y su maravilloso VIAJE A ITACA, y varias versiones: al griego nos lo cuenta el mismísimo Agamenón; al italiano, con música de MADREDEUS; al catalán, LLUIS LLACH, otro grande; al castellano,PATRICIO ANABALÓN, un desconocido para mí : griego, italiano, catalán y castellano, cuatro lenguas mediterráneas y un solo mar verdadero, el MARE NOSTRUM, esto si es que una trinidad, más IVA, y, como decimos en Santoña, ¡SANTA TRINIDAD!.

Aquí os dejo con los videos, disfrutadlos, escuchadlos como a sirenas atrayentes, gozadlos como a calipsos sugerentes, dejaos encantar como con circes embaucadoras y, si al final no llegáis a Itaca, ¡qué coño más da!, ya hemos disfrutado durante la travesía:

Nussbaum, Wert y las Humanidades

Víctor Alonso Rocafort http://colectivonovecento.org 25/10/2012

“Las artes y las humanidades…no sirven para ganar dinero. Sirven para algo mucho más valioso: para formar un mundo en el que valga la pena vivir”. Martha C. Nussbaum.

Este viernes 26 de octubre Martha Nussbaum recibirá el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2012. Uno de sus últimos libros, Sin fines de lucro (2010), lleva como subtitulo la siguiente leyenda: “por qué la democracia necesita de las humanidades”. Hace apenas quince días nos enteramos de que el nuevo anteproyecto de reforma educativa impulsado por el Ministro de Educación, José Ignacio Wert, pretende suprimir la materia de Cultura Clásica, una optativa ofrecida en 3º y 4º de ESO, así como despojar de su carácter obligatorio al Griego para el Bachillerato en Humanidades. ¿Se habrá detenido Wert, el sociólogo político, a leer y comprender a Nussbaum, la teórica política?

Grecia, a vista de pájaro

Echadle una ojeada a este trepidante vuelo sobre Grecia: desde sus islas más blancas hasta sus cimas más elevadas, en un vuelo maravilloso, su historia y su presente, su arte y su mar. Así comenzaban los Juegos Olímpicos de Atenas allá por el 2004: no os perdáis a partir del minuto 7 la lucha, olímpica, y nunca mejor dicho, entre el ayer y el hoy, con el sonido del tambor y los cientos de bouzukis trinando y esperando al gran Mikis.

Cuando aquello, los griegos eran buenos y su euro valía como el alemán.

O tempora, o mores!, que diría el bueno de Marco Tulio.

CARTA AL SEÑOR MINISTRO, DE UN PROFE «CABREATUS».

Traigo a nuestro SAPERE AUDE la carta que un compañero, Alejandro Pastor, le ha enviado a Don Ignacio Wert,

Ministro de ¿Educación?.

Se podrá estar más o menos de acuerdo, pero locierto es que no tiene desperdicio.

Si alguno de vosotros desea enviársela al propio ministro, puede hacerlo a la siguiente dirección: calidadeducacion@mecd.es

                          Estimado Sr. Wert:

 

Tras la lectura del anteproyecto de la ley de educación (LOMCE), me he quedado consternado al ver el trato que se le da a unas materias tan importantes como lo son las Humanidades.

 El anteproyecto de la LOMCE elimina la Cultura Clásica de la ESO; el Griego parece que queda como una asignatura de un sólo año y optativa de Modalidad de oferta no obligatoria para los centros, lo que implicaría su casi desaparición. El Latín, a día de hoy, queda igual.

 ¿Y qué pasó con el Latín de 4º de ESO? Antes del verano todo apuntaba a que sería materia obligatoria para todos los alumnos de 4º de ESO. Así lo informaban muchos medios, pero el anteproyecto dice otra cosa: es optativa a la Biología.

Ante este panorama, quiero mostrar mi rechazo a esta costumbre adquirida en España desde hace 40 años de atacar e ir eliminando las materias humanísticas de nuestras enseñanzas básicas con cada reforma educativa.

El mundo occidental, Sr. Wert, tiene sus raíces en la Grecia antigua, una civilización increíblemente jugosa en pensamiento, en ciencia, en arte, en lengua, e, incluso, en ocio. Tal fue el desarrollo de las póleis griegas que propiciaron el nacimiento de las ciencias y la tecnología modernas.

 Pero ahí no queda todo.

¿Sabe usted, Sr. Wert, que somos muchísimos los profesionales de la Filología Clásica los que año tras año, sin contar con más recursos que nuestros conocimientos y nuestra imaginación, hemos ido levantando en nuestras clases pasiones por el Antigüedad Grecorromana? Y el 99% de estos alumnos apasionados jamás estudiará Filología Clásica. No. No necesitamos a tantos. Pero, le aseguro, que llegan a sus bachilleratos de Ciencias o de Letras agradecidos de recibir dichos conocimientos.

¿Sabe usted, Sr. Wert, que hemos sido los propios profesionales de la Filología Clásica los que hemos creado y sostenido únicamente con nuestra ilusión los numerosos Festivales de Teatro Grecolatino y Jornadas de Cultura Clásica que se celebran sí o sí por toda España? Vaya a Segóbriga, a Madrid, a Mérida, a Sagunto, a Sevilla, a Córdoba, a Barcelona, a Tarraco, a Lugo, a Asturias, a Cádiz, a Málaga, a Valladolid. Vaya y disfrute viendo a nuestros alumnos paseando con sus mochilas por las calles de Itálica y sentados en la cavea del teatro de Mérida; disfrute viéndolos en Segóbriga reír por la mañana con Lisístrata y, por la tarde, en Tarancón, llorar con Edipo; disfrute viéndolos boquiabiertos ante los mosaicos de Carranque o ante la colección de ajuares que custodia el museo de Almenara. ¿No los ha visto? Yo sí. Lo he visto muchas veces. Todos los años. Este espectáculo usted se lo ha perdido, pero, por favor, no haga que nos lo perdamos también nosotros. La enseñanza es una profesión muy dura y ver disfrutar así a nuestros alumnos da esa motivación que no se nos da las instituciones.